Advertencia

Este blog NO es el blog del Médico Juan - Ignacio Reculé Rivera. Si usted busca a ese facultativo, puede encontrarlo AQUÍ.

14 de septiembre de 2013

Tengo el Sex Appeal Mal Tuneado

En las últimas tres semanas:
- Me preguntaron si yo y D. vivíamos juntos (D. es un hombre de 1,90, rubio de ojos celestes). Cuando respondí que no, me dijeron "ah pero igual son pareja"
- Salí a trotar: un tipo que iba trotando en dirección contraria se mandó esta joyita: "pero si no es lo más guapo de esta noche".
- Otra de otro trote: Un sujeto en auto bajó la velocidad con el simple propósito de tirarme un beso.

Universo, what the fuck is this shit? ¿No podrían ser unas minitas?

Santa Kaya Scodelario, Ora pro nobis

13 de septiembre de 2013



Tengo nubes en la cabeza.

Enmiendo:
tengo nubes de alcohol en la cabeza.
me siento somnoliento
pero tengo que esperar que se enfríe
no sé qué
parece que el mundo
o el corazón del mundo
pero que enfríe. Entonces
lo escondo
y podré dormir.

Tengo como una naranja voraz en el pecho
una cítrica solar. Pálpitos.

¿Te imaginas? ¿nubes de alcohol?
Goterones grandes de whisky
entrar en una niebla y que te ardan los ojos
y las llagas
que lleves inatento abiertas.

Porque eso está mal
eso por lo menos me lo enseñaron claro:
las heridas se esconden
se ocultan
son abyectas
se debe vivir como si no se las tuviera

y jamás se deben ver.

12 de septiembre de 2013

Think of Dragons



Detente un momento y piensa en dragones.

quiero que tengas
una figura
de extraña belleza.

Una (sustancia pequeña; esquirla; fragmento) de extraña belleza.
una (trocito de madera de balsa quebrada) de tiempo sublime,
sobrecogido.

Piensa en dragones.

En sus evoluciones por el cielo.

Piensa en fuego humo y ceniza
emoliendo en el cielo.
                                               Detente un momento. Escucha dragones.

Un brillo de escamas; rugir de metal.
Piensa en dragones
piensa en fraguas volantes
en el crujir de los miembros
gigantes
como torres de asalto
en guerras y flechas y gritos

piensa en una pupila como un faro
frío de luz mortecina que rasca
llagando la tierra como una explosión
una excoriación

una (herida; rasgadura en un tejido de metal).

11 de septiembre de 2013

Onírico


B.:
Soñé contigo un sueño muy extraño. Estamos en el hall de una biblioteca antigua, preciosa, con ornamentos y bajorrelieves, lámparas grandes, un tremendo ventanal que da a una ciudad iluminada; es al parecer un piso alto, porque se ve en perspectiva. Hay poca gente más. Se prepara una pieza de música, es un concierto de cámara para flauta dulce barítono, acompañada por cuerdas, pianoforte, recuerdo un arpa, y un bloque de flautas. El concierto es docente, pues hay un profesor que corrige y da indicaciones a la flautista; los instrumentos son de época – todo es de madera – tiene un cariz como del barroco, recuerdo que la música sonó en mi mente y era muy bonita, pero no logro relacionarla con alguna pieza que conozca. Los músicos se ven contentos. La flauta es desmesuradamente, imposiblemente, irrealmente grande: la instrumentista tiene que tapar los hoyos con las palmas.
Estás allí conmigo y eres nítidamente tú, sin embargo, particularidades: tu pelo es intensamente cobrizo, y lo llevas arreglado en infinitas muy pequeñas trencitas. Te ves tranquila y a gusto. Diría incluso feliz. Lo dices: - estoy bien -.
El concierto acaba, y con esa facilidad de los sueños, ahora vamos entrando en un edificio lleno de ventanas, de ambiente blanco; diríase el Hospital Clínico UC, pero con una clara sensación de espacio, techos altos, y stress-free (todo este sueño es como una epopeya hippie del bienestar ambiental), iluminado por ventanales, es como si todo el lugar fuera hecho de vidrio. Tú quieres, insistentemente, chocolates, y de pronto el edificio es un salón – buffet, pero no hay nadie, estamos nosotros y quienes venían con nosotros (son sombríos, poco claros: inespecíficos). Decidimos entre risas que hay que robarse los chocolates y es una pequeña aventura.


Un beso,

Juan – Ignacio


[fragmento de carta-sueño]

10 de septiembre de 2013

Carta Abierta a Elena de Troya

 Elena:

                Tu acta de nacimiento es un poema fechado 2009. Decir Acta de Nacimiento es elegir un punto de una recta que ya venía larga: tu nombre existe desde remoto (pero con hache, porque eras Helena de los Helenos), y sobre todo existía ya en mí el hambre, la duda, la búsqueda, como quieras llamar a esa cosa fluida y móvil de la que vienes.

                Tu defunción oficial es un poema del 2013. Con ése quise matarte bien muerta, Elena, como mata el Raid, y por un tiempo supe que lo había logrado. Sin embargo, el advenimiento de V. y toda esa estampida interna (generalmente se diría de mariposas, pero puedes elegir al lepidóptero que te plazca) puso en evidencia que estás allá afuera, dando vueltas, y que en cualquier momento…

                Sin perjuicio de lo mucho que nos conocemos (probablemente eres mi mitología más recurrente), ésta es – lo dice el vistoso título allá arriba – una carta abierta, y las probabilidades de que leas esto, sea como V. o en alguna otra variante que no conozco, son bastante más reducidas que respecto a cualquier otra persona, y esa cualquier otra persona necesita un poco de orientación porque o si no no se entiende nada. ¿Quién eres, Elena de Troya?

                El destino tiene asociado inexorablemente las nociones de unicidad y de inevitabilidad, y eso es justamente lo que no eres, Elena. No tengo una palabra que sirva cuando pienso en ti pienso en los términos cristal, presencia, temor, absoluto, y tu nombre: Elena de Troya. Eres el destino múltiple, y el destino que puede no ser; eres lo que debiera suceder pero puede fallar, un deber ser que se reconoce variado, matizado, dinámico. Eres una mujer, eso está claro. Lo que es más difícil de explicar es que eres muchas mujeres, y que puedes ser esas muchas mujeres en forma simultánea o secuencial, yo no estoy seguro.

                Está claro que V. existe, y que eres tú. Es difícil hacerme creer que yo no decido quién es Elena de Troya, yo solamente me doy cuenta, y esa mujer que es Elena de Troya algo me patea adentro, en algo me increpa, algo me recuerda sobre lo que yo soy, la forma de mí mismo, no lo tengo claro pero es una pregunta y una provocación. Eso me hizo V.. Eso y hacer notar que estás viva, Elena, tan viva como siempre.

                Ahora tengo que producir algo positivo de esta ansiedad, y estoy escribiéndote esta carta. No mereces ninguna explicación, pero yo merezco poder darla: Te maté porque pensaba que ya no existías. Mantenerte así, en el limbo de lo vivo, me parecía un ejercicio del espanto, y lo concluí en consecuencia. Pero si estás allá cazando lobos vestida de todos los vestidos que puede llevar Artemisa, Elena, por mucho que yo patalee vas a seguir apareciendo y el que tiene que cambiar soy yo, no tú. Seguir haciendo agua cada vez que me sonrías parece poco adaptativo, y como dijo un amigo tener todas esas exigencias con esa tolerancia tan baja a la frustración es la mejor receta para ser infeliz.

                No es muy creativo decir que Elena de Troya es hermosa. Los griegos se pasaron 10 años quemándose unos a otros por ti. Lo que se me ocurre ahora es aprender a lidiar con tu existencia; supongo que el hecho de haber podido matarte debiera enseñarme que se puede vivir sin ti, y con eso, también debiera poder vivirse contigo. 

                Quizá algún día te inclines sobre mí, desde alguno de tus rostros, y me susurres al oído la palabra secreta que me signifique, que me explique por qué cuando entras en el círculo que alcanza a tocar mi alma siento como esta inquietud dentro, esta necesidad de batir alas, de darte a una pregunta que no has hecho la mejor y más definitiva de las respuestas.

Con todo el cariño del Mundo,
Juan - Ignacio

Mariposa Alas de Pájaro de la Reina Alexandra (Ornithoptera Alexandrae)


9 de septiembre de 2013

Allá afuera otras gentes
(hermosas y todo) sonríen
saludan, yo aquí sigo mi ciclo

Afuera otras cosas, relámpagos de
colores, voces que me llaman,
cantos, yo aquí sigo mi ciclo

Este invierno no hubo mucha lluvia
Nada tuvo mucho este,
no sé, las cosas tienen ciclos,
tienen ciclos, tienen ciclos,
las cosas tienen ciclos, tienen,

vuelven a su lugar a mirar quizá lo mismo
por otro,
o quizá lo mismo
de otro modo
pero lo mismo, y debe ser por algo,
y quiero que sea por algo,
tienen,
volver a mirar otras cosas,
este invierno no hubo mucha lluvia pero hubo,
todos los inviernos hay,
no es algo nuevo, pero es algo,
el ciclo
            permite.

                                   Yo aquí sigo mi ciclo.
                                   Vuelvo cada cierto tiempo
                                   como un objeto a su equinoccio
                                   o algo menos exacto:
                                   la imagen
                       de algo que gira
            en su puesto
como un escudo que por repetición
reconoce y apunta lo otro, lo ajeno
la figura blanca, gélida, inasible
que se queda más atrás
el inverso relativo de una órbita –
que es
el movimiento que niega al movimiento –
yo vuelvo aquí
tratando de sentir cosas distintas
yo giro para negar la línea, el recto trayecto,
el soplo del abandono que queda

tras el viaje hermoso, vibrante, necesario, de un cuerpo que se aleja

8 de septiembre de 2013


Yo pensaba agarrarme fuerte
a tus montañas, al curso de tus ríos, a tus océanos
ser el titán de tu tierra
cuando se muriera la tierra, la otra tierra, la de afuera.

Y vivir en tu planeta. En tu ciclo.

Kepler se quejaba de las poco perfectas
maneras de moverse en el cielo
pese a su belleza divina, de las esferas.

Yo resido en la atrición de no haber
visto tu línea recta
como un relámpago de recta rotación
una estrella con período orbital infinito
una esfera de radio infinito.

Así tal
algunas clasificaciones me consideran
un debris de tu estela.
                                               Yo me veo como lo que soy
            un titán
            flotando desarraigado entre hermosos escombros
            respirando el ciclo profundo de la negrura.
           

            Todas las cosas giran, yo hoy he vuelto hasta aquí

7 de septiembre de 2013

Determinismo

Time to resurrect.

En el Hospital Sótero del Río acabo de rotar (viles mentiras: hace como 3 meses roté) por la Unidad de Corta Estadía Psiquiátrica. Las cortas estadías son la respuesta actualizada al enfoque hospitalario de atención de salud mental. En el pasado, los locos estaban instantáneamente fuera del mundo, de la sociedad, y el mani-comio (diferenciado así del hospital, que es el noso-comio: donde descansan las locuras y donde descansan las enfermedades, respectivamente) estaba en las afueras de la ciudad, segregado, y se planteaba como un destino final, el punto de llegada de una historia trunca vital que no volvía a movilizarse más.

El advenimiento de la antipsiquiatría obligó a replantearse el rol de la patología mental en la sociedad, y la responsabilidad de ella en su manejo; así, las largas estadías se transforman en el signo de todo lo vil, lo abyecto de la medicina, y se incorpora el concepto de corta estadía (patología de urgencia mental, a resolverse en forma breve, aproximadamente un mes de estadía), mediana estadía (patología muy severa y de gran desajuste, desde meses a un año de intervención) y “nueva” larga estadía (enfermos con gran incapacidad de funcionar, requiriendo hasta tres años de intervención para reincorporarse paulatinamente al mundo). De paso, por edicto de pluma, se borra del mundo a los enfermos crónicos – típico positivismo de primera mitad del s.XX, la ciencia puede todo. Las “estadías” deben ser parte de los hospitales comunes, para recordar que la salud mental no es tan distinta de la salud mental, o el ala donde nacen niños.

Eso es una corta. La corta del HSR es un centro de 18 camas, 3 psiquiatras, 1 psicólogo, 1 asistente social, 1 terapeuta ocupacional, un cuerpo de enfermería con turnos de rotación, y personal de apoyo. Con eso, por un tiempo se esperó que cubriesen al millón y medio (sí, son 83,333 pacientes por cama) de pacientes que corresponen al HSR. Claro, el millón y medio de pacientes no tienen todos patología mental. Pero casi.

De los pacientes de la Corta, el 38% reciben el diagnóstico de Trastorno de Personalidad (¡ejem!, datos 2013, por el grupo de Reculé, Jeria, et al). Un trastorno de personalidad es una estructura rígida de reacción frente al mundo, que se vuelve desadaptativa, y causa disrupción en el desarrollo vital de la persona y de quienes le rodean. Esa persona que piensa que todos le quieren hacer daño, y se aisla y no tiene amigos y se siente herido cada vez que le hablan; esa mina de mierda que tiene 15 años desde siempre y todo es un drama con llanto y cortado de venas; ese desgraciado que manipula a todo el mundo, comete crímenes, golpea y amenaza de muerte sin remordimientos de ningún tipo: todos esos son probablemente personas con TdP.

Hay un tipo particular de TdP: el antisocial. Simplemente, estas personas son malas. Estoy simplificando, porque este es un abordaje no-técnico y no-filosófico. Pero son la encarnación del mal, y en el Metropolitano Sur Oriente, hay demasiados.
Después de enfrentarme a esos pacientes, después de enfrentarme a las historias de esos pacientes, después de enfrentarme al ambiente de esos pacientes, asomó su carita infeliz esa pregunta cabrona:

Esta gente… es mala porque es pobre, ¿o es pobre porque es mala?

¿Por qué la patología mental se concentra? ¿Por qué los pobres tienen más esquizofrénicos y menos bipolares? ¿Por qué los trastornos de personalidad de tipo antisocial son más violentos mientras que los “de barrio alto” son más estafadores?. Hipótesis terrible: Quizá partimos todos iguales, y la segregación se fue dando en la medida que los seres “dañinos” se concentraban entre ellos, segregándose del ciclo social. La pobreza no sería el origen: sería el resultado de la patología psiquiátrica, con el daño transgeneracional que hace.
¿puede ser esto así?

Pues estuve pensándolo un tiempo largo. Tiene su lógica, la persistencia de la pobreza se debe al abuso de los no-pobres... y a la complacencia - arreactividad de los pobres. La condensación de la patología mental podría explicar un círculo infinito de violencia, deformación, pobreza vital, e incapacidad de cambiar el modelo.

Mientras celebraba el cumpleaños de mi hija Sofía, un grupo de sus amiguitos (estamos hablando de niños de 6 años) consideró que el juego más entretenido disponible era hacer chocar los juguetes hasta que se rompiesen. Pensé en mis pacientes, pensé en el determinismo, pensé en que estos niños con oportunidades culturales muchísimo más ricas igual tomaban la opción por la violencia, y que ése era el juego al final: que la biología saca uno violento cada cierto tiempo, y ese inexorablemente se pelea con la comunidad y desciende a la pobreza, a engendrar hijos a quienes criará mal, en la carencia intelectual, afectiva, y económica, para generar una casta dañada, una casta que no puede salir de su hoyo porque el hoyo está generado por su existencia, y no al revés.

Todo esto mientras explicaba a los niños que no puede ser que elijan ese juego, y esas vainas, que los juguetes son de todos y tienen que servir para que otros más jueguen... y entonces tuve un relampaguito de claridad, recordé el rol que me gusta ejercer en esta vida, y me propuse plantearles una alternativa: había un juego de trenes, y les enseñé a construir pistas.

Estuvieron construyendo pistas de trenes toda la tarde. Makes me wonder.


31 de julio de 2013

JI's fully interesting life

Son las 1:22 de la mañana. Hace frío, y la noche se deja reflejar por una neblina tenue que humedece todo lo que se mueve. Es Kennedy con Manquehue, es el medio de la nada y un vacío de microbuses que comienza a prolongarse y hace sospechar... que el anhelado transporte público no llegará.

Es la noche, es el frío, es la espera. Es el foco blanco que ridículo se esfuerza en seguir siendo un pequeño sol en medio de la oscuridad que envuelve todo y hace que el frío sea más frío.

Pero también es una luz solitaria que se acerca. Fuera de pantalla decía Corro, cuando trataba de enseñarnos sobre apreciación cinematográfica y en nuestras cabezas rebotaba pueden sonar algunas cosas, y ustedes van a saber de inmediato que viene un camión frenando, por ejemplo, y que va a haber un choque; o balazos. Esto es más que el sonido, e imaginar lo sucede; son códigos, es un lenguaje que está validado por la repetición y así mismo el foco solitario viene etiquetado moto, porque un foco solitario que suena así no puede sino ser una moto, y cuando se acerca a mí y mi foco la moto empieza a ser menos luz solitaria y más moto, incluso motocicleta, y en la motocicleta un bulto y luego ya no bulto sino hombre en una motocicleta, hombre que decide ir bajando la velocidad en forma paulatina y calculada, y entonces motocicleta y hombre en motocicleta se detienen justo en frente a mí y

- Hola, estoy perdido, ¿Cómo me voy al centro?


Y esa es la historia de cómo me fui con José, bartender, a las 1 y media de la mañana, en moto, porque yo necesitaba que me llevaran, y él que lo guiaran. Mi vida es como mucho más divertida que las vidas normales.

24 de junio de 2013

Se me perdió mi bufanda

Se me perdió mi bufanda. Se me quedó en el bus Valparaíso - Santiago; estaba en mi bolsillo mal sujeta y debe haberse caído en el proceso de bajarme.
Era roja, de lana, la tejí yo mismo; me demoré mucho, muchísimo, equivocándome, corrigiendo, arreglando, desarreglando, y era mía.
Mañana voy a tener que cruzar a la feria que hay enfrente del Santa Lucía a comprarme una bufanda
hecha por otra persona
con una lana rasposa
porque el frío arrecia en las mañanas rumbo al hospital

y va a ser
la metáfora más bonita que me podría haber hecho la vida
chúpalo JI, las cosas no te van a salir como las quieres
aquí el orden lo pongo yo
y tú vas a ser
simplemente uno más, común, habitual, y corriente.