Lo que hace que la realidad sea más ancha, lo que patea el límite un poco más allá, lo que hace a la verdad algo DINÁMICO... Neología es, en extensión, lo nuevo. Pero no con intención rupturista: Es el crecimiento.
Advertencia
Este blog NO es el blog del Médico Juan - Ignacio Reculé Rivera. Si usted busca a ese facultativo, puede encontrarlo AQUÍ.
12 de agosto de 2012
Recuerdo el tiempo en que los carretes eran con The Killers, y creíamos que nuestros cuerpos y felicidades durarían para siempre.
Observaré el rechinido de las criaturas y su maquinaria el ruido de los seres en su actividad sintiendo suavemente el movimiento traslacional las procesiones del planeta desde mi silencio. Tocaré las esquirlas del bosque esparcidas por la capital los recovecos y circunvoluciones en la corteza de los troncos el verde y fresco susurrar de las hojas la promesa temblando aterrada en la semilla. Desde el foco afijado la coordenada única de mi situación, amarrado a la fría aposición de mis calcáreas ligado a la rigidez de mis protecciones seré un obscuro explorador secreto nocturno & sin nombre. Porque me has devuelto a las memorias olvidadas enterrándome con lo que estaba oculto dejando en mis manos viejas muescas aparatos para hendir el viento que yo ya no sé cómo manejar. Y me he arrodillado obliterado y vuelto a expandir extendido como un verso sobre la irregular superficie del tiempo que abandonara dispuesto a arder bajo el fuego de antiguos incendios extinguidos purificando, tal vez, la sombra de alguna corrupción escarnecida.
***
Ya no estoy para el carrusel de las relaciones. No, ya no estoy para tener que enfrentarme, ponerme frente a frente, con alguien que me emociona y me ilusiona y me sorprende, y decirle namaste, mi alma reconoce a la tuya y somos luz. Me haré ermitaño.
Sospecho que si la mano mágica del gran hermano me tomase y recolocase dentro de una relación de un año, enraizada, con proyecto, me podría desempeñar con más que aceptable solvencia; pero ya no para esto. Me oxidé. Simplemente no recuerdo cómo era que se hacía.
Ya no estoy para reconectarme con todas esas cosas que tenía enterradas, para todas las piedras hilvanadas en la mochila, ya no estaba para hacerme cargo de cosas que pensé habían desaparecido en el mar de los sargazos que para ese efecto tiene el alma.
Ya no estoy para estas cosas, no.
Pero quiero. Sobre todo cuando se me habla en presente perfecto.
"Lo peor es tener buenas ideas antes de acostarse; no son tan buenas, pero te inquietan lo mismo"
Un staff me preguntó el otro día cuál era el plan de ruta en mi vida académico; le expliqué más menos los qués y los porqués, y me miró un rato y dijo calidad de vida. ¿Por qué tienes esas cosas tan claras ahora, tan chico? respondí en función de la hija y todas esas vainas que suenan bien, la parte de yo entré a esta carrera para ser un hombre libre y no un esclavo me la guardo porque todos tenemos ropa tendida en ese campo. El tipo era sutil porque quedó como para adentro y después hablamos justamente de eso, de los hijos, y que se daba cuenta que la carrera tira para el lado opuesto de la vida y que él se había creído salmón pero que le resultaba más o menos, tirando para menos. Y se quedó pensando.
Parece que sí, que tengo claro que hay que vivir 40 años más con la carrera y quererla así, como viene, desgraciada, tirana, brutal, a menos que derechamente giremos el volante hacia otras latitudes. Mientras Tiro de Graciame traía desde los noventas el futuro, la default network se me puso a hacer lo que hace mejor, combinar todo esto con todo aquello, y entonces JI por qué no preguntarse ¿qué sucede? ¿que no tengo esa misma claridad para con generar parejas, a saber, la gran tarea de mi vida?
Quizá en verdá soy un tarado medible en unidades astronómicas y en verdad no quiero tener a alguien para ser feliz, quizá sólo soy una rata egoísta y quiero el trophy-wife, alguien fermoso que me corone. Pero en verdad no es verdad, si sé que mientras más par es mi par, más me maravillo y me gozo y me siento envuelto en una bufanda de nirvana. ¿Entonces qué? ¿Me he vuelto lo que nunca quise ser (cfr. a Dream Theater y su Octavarium), un ser plagado de dignidad, inmóvil, frenado por los considerandos?
Tal vez qué. No lo sé - Quizá otra cosa impide la expresión de la sabiduría. He hallado un problema irresoluto, y qué si no eso
es un Campo de Estudio.
"and i think of all the good things
that we have left undone and i suffer premonitions confirm suspicions of the holocaust to come the rusty wire that holds the cork that keeps the anger in gives way"
A la salida de pabellón, sonaba White Flag. Como mi sistema límbico vive convencido de que tengo 15 y ovarios, no pude dejar de sonreírme al pensar en lo natural que me cae la letra, y que en verdad, me gusta Dido. Después trate de acordarme quién era Dido, de verdad Dido, y no pude. Con esa media sonrisa del que se ríe de sí mismo, me cayó el recuerdo de la vez en que casi por si acaso toqué esa canción con la Edith a cargo del canto, y cielos que gustó (Edith canta pero muy bien, sacamos lugar en el concurso, no me lo esperaba), y me di cuenta que eso es en cierto modo to become full circle. Verdad que yo escuchaba Dream Theater.
***
Con Matías comentaba que la oscuridad en la vida del interno se puede medir en cómo sus estánderes se empobrecen, y cosas más y más nimias se convierten en la (única) fuente de felicidad. Hacerse el café con la cantidad exacta de endulzante; que la mascarilla quede realmente bien puesta y no se caiga ni moleste en la nariz. Pues haberme visto hoy; fuime a hacer lustrar los zapatos, quedaron como nuevecillos, y mi cara, sol de la mañana radiante, qué felicidad. De reojo se me coló en la alegría la observación que el lustrín (voy al que está al lado del unimarc de la Católica) usa zapatillas, qué sinsentido. Luego pensé con algo de culpaextrañezasorna que no es tan diferente de un psiquiatra que ha probado dos IRSS distintos (si usted está leyendo ese link, no, no es por esa penúltima indicación, ¿queda claro?). Luego me di cuenta que no, que es precisamente lo opuesto.
***
"Yo soy el que camina delante del Señor;
el que abre las puertas
y el que las vuelve a cerrar"
- Anónimo,
Plumón indeleble sobre mural al acrílico en gran formato, 20x15 cm aproximadamente,
en uno de los pilares de cemento que sostienen el paso bajo nivel de Apoquindo en Américo Vespucio
"La contracultura como bien de consumo" escribió el Leo hace poco en su muro del caradelibro. No es infrecuente ver alocuciones airadas de este tipo llamando a la reflexión sobre el hecho - aparentemente - escandaloso de que estamos inmersos en una sociedad de consumo: "Eres lo que tienes", "Consumo, luego existo"; está el ambiente lleno de otras similares.
En primera instancia, parece un horror plenamente compartible. En efecto, la sociedad de consumo lleva a las personas a individuarse por medio del mismo consumo. Como el consumir es dinámico, insustentable y rápidamente obsoleto, su ejercicio conduce a un sistema de identidades que caduca constantemente, llevando a un profundo desarraigo cultural, a una competencia económico-clasista, y a la imposición de más consumo con objeto de mantener la identidad. Es una no-identidad que está permanentemente puesta en duda, generando angustia y prácticamente obligando a perpetuar el consumo, so pena de "dejar de ser". Desde donde se lo mire, una catástrofe sociológica. En la medida que la novedad barre con la tradición, el sentido de pertenencia se difumina y se vuelve una plataforma móvil, frágil, que no genera sustento emocional: para "ser parte", se debe "tener parte" lo que impone una carga sobre el núcleo humano productivo que es, ya se ha visto, inabordable.
Básteme para ejemplificar lo anterior dar una comparación que me viene rondando hace un tiempo. Cuando ideamos el sentido de pertenencia de los mapuches, lo hacemos en torno a elementos tradicionales, inconsumibles, y sobre todo, permanentes. El lenguaje, la vestimenta, la facies. Elementos que no permutan. Por el contrario ¿Cuáles son los elementos de persistencia, de continuidad, en la cultura huinca? ¿Qué hilvana al chileno promedio de hoy con el chileno promedio de hace, digamos, 100 años? El lenguaje ciertamente no, es cosa de observar la brecha generacional entre individuos separados por escasos lustros; la vestimenta intercambiada con períodos de apenas 10 años pudiera parecer casi un disfraz. Podemos buscar y quizá entre los cerros de escombros hallar algo (¿La debilidad por los mostos de baja calidad?).
Claramente esa cultura - la cultura central de occidente, si se quiere - es una no cultura, en la medida que no ofrece ninguno de los puntos de apoyo, de catapulta al individuo que un aparato simbólico debiese otorgar. Por el contrario, se configura como un elemento de opresión, que confina al ente, predelimitando sus obligaciones, sus aspiraciones, y su sistema completo de existencia. Atrapando en vez de liberar; atemorizando en vez de segurizar. Relativizando el punto de referencia al trastocarlo en un punto de diana.
¿Cómo es esto posible? La individuación es un proceso curioso. El humano, a través de asimilarse lo más posible a sus pares, busca hacerse único; por medio de la repetición, generar novedad. Si se enfrasca en el proceso de compra para poder hacer la similitud, se estanca en esa fase, teniendo que perpetuar la adquisición como medio de participación en la cultura; pero cada vez que comenzaría el proceso de hacerse único, su pertenencia se hace caduca, porque ya hay un más grande televisor, un más nuevo automóvil. Sólo la minoría logra tener recursos suficientes para mantenerse sobre la cresta de la ola de la renovación de los bienes asequibles, para poder progresar en la adquisición de aquellos bienes "de especiación", que comulgan con su íntimo plan de desarrollo. Todo esto, claro, a expensas de un esfuerzo cuestionable en la medida de lo saludable.
Pese a lo anterior, no puedo sino concordar: Todo es un bien de consumo. La cultura es un bien de consumo, el arte es un bien de consumo, la bondad es un bien de consumo, la paz es un bien de consumo. Soy lo que consumo. La alternativa al mundo de consumo es retornar al aislamiento en aldeas, la renuncia de lo urbano y, aunque duela decirlo, sus placeres y licencias. El consumo es el hijo del comercio, y el comercio es la única forma de conseguir los granitos de mostaza para esa receta que me alegra la tarde, o las cuerdas de guitarra para esa noche de canciones. No es arriesgado decir que la humanidad ya adoptó el camino del comercio; el consumo es indesligable.
Sin embargo, debe entenderse el consumo en un contexto amplio: consumir es asimilar, es incorporar al yo. Replanteado (o más bien, mejor entendido) así, el consumo puede reinterpretar su función de motor de pertenencia. El no consumo, por ejemplo, puede ser un modo de participación; el consumo dirigido, también. Esto requiere de nuevas nociones de comunidad, claro está; no las dictaminadas desde el sector productivo (cuyo interés es producir y vender, no generar identidad; es la sociedad la que malprocesa esto y lo vuelve piedra de sostén a la identidad), sino comunidades pre-hechas que consumen. De este modo, efectivamente yo soy lo que consumo; pero en este consumo lo que se expresa es una libertad dominada de incorporar al yo soy los beneficios que una sociedad de comercio ofrece.
Primeramente, porque una sociedad de comercio diversifica; en el acto de consumir, radica la individuación por igualdad, pero en el qué consumo, la especiación, una especiación más rica, más completa, dinámica, como puede ser dinámica la naturaleza humana, reconocida como piedra de igualdad no el tomar todos la misma opción, sino estar todos en el acto de optar. Luego, porque la sociedad de comercio beneficia a todos en el intercambio (en la medida en que todos tengamos ello en mente, claro, y no optemos por el abuso). El consumir deja de verse como el fin, sino como herramienta.
La exigencia estriba, por supuesto, en que toda herramienta debe usarse para un propósito; es esta finalidad la que hoy se encuentra perdida, permitiendo que el medio se troque en destino, haciendo de una sociedad de comercio, su versión degenerada, una sociedad de consumo. Es este propósito el que hay que replantear; el que hay que inculcar en nuestros hijos. Es este propósito, en definitiva, el acto más profundamente humano, más obligatoriamente revelador de nuestra libertad. Justamente, el acto final del que estamos declinando participar. Teniéndolo, el acto de consumo se desprende de sus vicios impuestos por su enajenación como fin en sí mismo, y se vuelve naturalmente en el brazo de la autodeterminación y desarrollo.
Porque yo soy lo que consumo; pero primero, Yo Soy.
30 de julio de 2012
"When the doors of perception are cleansed, man will see things as they truly are, infinite"
-William Blake
Sucede que a veces soy más amplio que mí mismo.
Hay un sitio (un nivel) donde la elación se redistribuye en algo más divinizado - de una divinidad pantéica - y cuando la metilxantina sobrepasa el nivel los límites se hacen ásperos y luego ya no están:
Soy todo el vagón, soy amplio y los siento a todos en mi seno
en el pecho de mi pecho
amplio y ya no quepo en mí mismo
pero así también entonces me encojo de pronto
y soy diminuto, invisible, miserable
y luego ya no tengo un tamaño, y todo lo que me arraiga es mi mano aferrada hasta que suelto y soy la mano
Y hoy la miraba
y me di cuenta que no era mi mano
que en algún momento - antes - ya no era mi mano, era la mano
y yo mismo entero ya no era, otro. En el vagón me había mezclado y de pronto la verdad
es que yo antes no había sido, y otro me suplantó sin darme cuenta.
Luego retorné lentamente, pero mi mano, la veía y la veía y era nueva, estaba allí, y me maravillaba. Lentamente reestructuraba los límites de la presencia propia y volví a tener un nombre.
Toda renunca en un hombre joven es falsa. Resulta fácil defender este punto parapetado en el nido de águilas que es hoy ser un hombre joven que renuncia. Quizá para un hombre viejo se me presentarían más problemas con el enunciado, empero, y según que tan abotagada por la soberbia esté su inteligencia, persevero en que la sentencia es extensible a la humanidad completa.
Renunciar no es más que hacer espacio, liberar área en esa superficie (¿ánima, alma, mente?) para achurar alguna otra trama, alguna otra dirección que rellene lo escindido y despojado, algún otro color, más opaco, más brillante, tal vez sólo diferente, que pueda venirle al conjunto. Sobremanera en un yo en expansión, como un hongo atómico con su onda de choque, resulta vano tratar del espacio vacío; ser una marea que explota contra el oleaje de un universo viejo e infinito obliga a que cada transiente burbuja sea llenada de inmediato. Epicuro, Diógenes, aún los ascetas no son más que caras de un mismo dado, elementos secuenciales en un mismo evento, continuo, alternante: sondas con las cuales se mide el fondo y al mismo tiempo se ancla al fondo.
Aceptado esto, obliga a la noción del yo divino e infinito. De la corrección cósmica en cada acción.
A veces me pregunto qué rol cumple el yo que escribe (aquí, por ejemplo) en ese infinito. Lo que me obliga a ahondar un poco en qué es escribir, arriba de todo considerando que no-escribir se presenta como acción tan válida - en cuanto enriquecedora - que escribir.
No lo sé.
Pero escribir es una manera especial de leer, y leer - si se bien lee - es quizá uno de los mejores productos de trueque para La Renuncia - la mejor manera de sondear la infinitud, si se quiere. Yo leoescribo como una pelota de espejos. La luz me pega encima y yo difracto, en direcciones.
Marguerite Yourcenar en cambio escribe en un disco condensador. Recibe la luz de miles de soles y luego un haz de partículas-onda, como un rayo.
A continuación, pedazos de las Memorias de Adriano, quizá el libro de filosofía más sincero y universal; escojo sólo lo relativo al hombre, pero es también un hermoso tratado de gobierno, sustentabilidad, y humanidad.
El rol del poeta consiste en
imponer su pensamiento a las palabras
pese a la inercia en ellas
que gravita desde la rutina
y desde el lugar común, que no son sino
puntos distantes de la recta del significado: sus extremos
si cabe
hablar de tal cosa en una recta.
El poeta la devuelve (a la palabra)
al hermoso
vacuo
lugar incierto
innominado
e impreciso
que vaga en algún punto entre ellos.
El gran problema de mi vida es portar esa variante de alexitimia que me impide diferenciar cuándo tengo hambre, o pena, o sueño.
Pero hay veces que la vida te suelta del poli a las 12 del día, y entonces todo es hermoso porque puedes ir a comprar ese regalo que tenías pendiente y encontrar lo que estabas pensando exactamente, y después juntarte a conversar con el Leo.
Luego puedes ir al MNBA. Aquí me detengo un poco. Es la tercera vez que voy desde que instalaron la curatoría de Nicanor Plaza, Maestro de Escultores. Todas las veces he dado las gracias por ir, todas las veces he salido bañado en la magia lustral de lo perfecto. Vayan. Vayan y échense 40 minutos por estatua, vayan y vuelvan a ir, admiren la sombra que hacen los pechos de la Quimera. Pasen a saludar a la Rocher et la Mousse de Daillion (hoy y para siempre, con su pelo largo y sutil, sus manos delicadas, su vientre sutil, mi ideal de belleza perfecta). En serio. Cuesta 600 pesos adultos y 300 pesos estudiante. Vayan al MNBA. Pasen a caminar por el forestal antes para entretenerse, inviten a la pololi o a los hijos o vayan solitos, pero vayan al Museo.
La muestra de Plaza y sus discípulos es abismante. La perfección anatómica, anonadante. Highlights que usted tiene que ir a ver: La forma en que las alas de la quimera translucen; el equilibrio dinámico entre la cabeza de la quimera y el torso de la mujer; las rosas en los pies de ambos, la corona de flores de ella. Si está con energía, pase a ver también El Descenso. Es un tratado de escultura: el cuerpo perfectamente exangüe del Cristo; el cuerpo perfectamente en tensión del discípulo que lo sostiene; el tratado de "pelo" que es María Magdalena; el tratado de "tela" que hay al costado izquierdo de la obra. Y si es fijón y le dedica su tiempo, se va a dar cuenta que hay sólo un punto, un lugar en donde puede mirar solamente al discípulo que sostiene al cristo, y que tiene una cara de viejo-con-pena perfecta.
En serio. Vaya al museo.
Luego puede como yo al GAM en un acceso de feminidad e irse de shopping y llevarse un Hahn y un Arteche a la casa (¡se murió Arteche! el mejor sonetista de Chile, probablemente), llegar a comerse unas tostadas con huevito, descargar un par de discos (el OST de Tron, por Daft Punk, y el OST de Blade Runner, por Vangelis, altamente recomendados ambos), escuchar y escuchar música; poner la misa de Requiem de Mozart para leer PDK, de Baradit y Cáceres; leer un poco más de Yourcenar, tejer un par de puntos en una bufanda que no se acaba nunca, y dormir.
Pero de fondo, igual de importante que tener un día plenamente de gozo epicúreo, es la sorda tranquilidad que aún sé qué hacer conmigo mismo; no he entrado en la etapa de desidia, rutina y vacío en esta autorelación. No estoy obsoleto para con mi propio cuerpo, para con mi propia alma. Aún soy yo, y el tiempo no me ha deshecho como temía.
(Dado que mis actuales condiciones me mantienen el seso seco y sin temática interesante que proponer, recurriré a la triquiñuela habitual de la falta de inspiración: hablar de uno mismo)
Mis hermanas no logran computar el concepto que eventualmente, me tiraría a (casi) todas mis amigas. La discusión reaparece porque yo les digo que tienen sus pobres friendzoned guys, y ellas no se dan cuenta, y yo vuelvo a discutirles que los pobres cabros quisieran ser más que amigos, y ellas me dicen que si acaso yo nunca he tenido una amiga, y yo les digo que claro que sí, y ellas me dicen que entonces debería entender, pero que lo que me pasa es que en verdad siempre he querido algo con mis amigas. (De ahí la discusión deriva en que soy un sátiro esclavo de mis impulsos primitivos de esparcir simiente, Fernanda me enrostra al Freud completo tomos del 1 al 1563 y Antonia me equipara al más vil de los gusanos bentónicos)
Parcialmente es cierto.
No vengo a hacer la clásica apología de "somos todos iguales, lo que pasa es que las mujeres no se han dado cuenta". Efectivamente, las minas trazan unas líneas - no líneas, muros de acero y piedra incaica - que dividen con claridad meridiana los individuos tirables de los nunca - jamás - en - la - vida - ni - aunque - fuera - el - último - espécimen - reproductible - de - la - especie. Las reglas que rigen - si es que en verdad existen - esta normativa, me permanecen obscuras. Un acercamiento inicial podría pensarse bajo la simpleza del "bonito" / "no bonito". Pero no es tan fácil. Es intrincado, ilógico, impredecible: es femenino. En todo caso, sólo podría tener un interés académico el descifrar aquello, y no lo tiene ya para mí (supongo que es la edad y la andropausia clamando posesión progresiva de mi cuerpo y sus gónadas).
Para los hombres es mucho más simple. Entre los 15 - 20, cualquier mina rica es tirable. Cualquiera. Desde los 20 en adelante, cualquier mina bonita y que me caiga simpática es tirable. Así no más. Así de claro. (Inserte aquí la avalancha de caballeros en blanca armadura que intentarán negar esto, y la segunda avalancha de minas alumbrás que ridiculizarán esto). Por lo que la ecuación es simple. Todas mis amigas me caen bien. Me agrada estar con ellas. Me siento a gusto, cómodo, liviano, reconocido como persona. Por eso son mis amigas. Cruza el diagrama de Venn con todas las amigas que son bonitas, y paff, son todas instantáneamente sexys.
Lo que no implica (todo en la vida tiene un pero) que vaya a invertir el más mínimo esfuerzo en hacerlo. Verás, uno es capaz de predecir universos paralelos. Y si en esos universos paralelos una amiga rica quiere sweet sweet love, se lo daría. Pero pasados los 20, uno simplemente archiva eso en la unidad de "realidades ficticias posibles". Antes de los 20, pasa, uno puede incluso vivir atormentado por la posibilidad de hacerlo realidad, con mayor o menor funcionalidad en la vida diaria (postulo que por eso, antes de los 20, uno tiene o pinches en potencia, o está en la friendzone, pero simplemente, amigas, lo que son amigas, no tiene).
¿Me tiraría a mi mejor amiga? Ooooooobvio que sí. ¿Alguna posibilidad de que suceda? Ninguníiiiiisima en la tierra. ¿Modifica esto en algo la relación? En naaaaaada. Pero ojo: hay veces que uno dice "en nada" pero no es verdad. Atentito, querido lector, querida lectora: si está pensando "en nada" pero la verdad es que con ésa o ése, tan, pero tan especial amigo, se cuida de vestirse siempre bien, previene contar episodios indecorosos, y sobre todo, se cuida de estar siempre disponible y nunca parecer ni demasiado lejano ni demasiado cercano, puede que en verdad no esté en el equilibrio zen de los amigos tirables. Es éso lo que hace la diferencia.
y ahora, webóntsss, Daft Punk mezclado por Chemical Brothers:
Da Funk (Chemical Brothers Remix) by Daft Punk on Grooveshark
Es mi primera vez. Antes había estado posibilitado, pero con facilidad lo descartaba, disipándolo de un ademán. Supongo que tarde o temprano habría de pasarme (mal que mal, es la Universidad Católica). Y es que hoy, me dio un amor - a - primera - vista con una paciente.
Es brutalmente hermosa, dulce, delicada. Sonríe. Con los ojos. Dan ganas de cuidarla. Probablemente si no fuera mi paciente estaría de cabeza tratando de conocerla, de verla. Pero en vez de eso, me río de mí mismo, y sacudo la cabeza, pensando en las extrañezas del universo que me tocó vivir y descubrir, mientras me alejo, de blanco, por los pasillos.
Era una colorina de esas imposibles, imperdibles, impensables. Alta, de manos finas que jugueteaban trenzando el pelo de su compañera. De rasgos nobles nobles pero sonrientes, haciendo un aura como un faro para todo el vagón; probablemente sin siquiera notarlo.
Joven. Joven y hermosa. Y me di cuenta que no estaba interesado en acercarme (estaba a medio carro de distancia) y que si hubiésemos estado uno al lado del otro, ni la prestancia ni la energía me hubieren bastado para empujar el tren de mi destino por otro carril.
Luego las puertas se abrieron y el frío de Julio me mordió la cara, formando en mi mente justo eso: la chica hermosa en el frío de Julio. Recordéotro relato hecho en un cuaderno, hecho en la primavera del universo, cuando el ojo dorado ardía en el centro del cielo y el presente era en verdad el faro del futuro, no al revés.
Todo tuvo esa extraña poesía que envuelve a las sincronías como a las antípodas, la calma envoltura de lo simbólico. La hermosura de esto que me cuento me entibió los dedos mientras me recordaba que el sol cenital y el sol del nadir son al final nada sino el mismo sol.
(es altamente relevante leer el artículo con la música puesta. Dele PLAY)
Chelonoidis nigra abingdoni. Tortuguita negra de la isla de Abingdoni. Quelónido es la palabra para designar a las tortugas en general, y es simplemente "tortuga" en griego. Quelon significa duro y rígido. Por la caparazón, claro. Pero es esa misma dura y rígida caparazón la que permitió a las Chelonoidis, originales de África, cruzar el Atlántico, porque pueden flotar cabeza-arriba y son capaces de sobrevivir 6 meses sin comida.
Y del Atlántico a las Galápagos. A la isla de Pinta. A vivir bajo el sol infinito, en la tranquilidad de los pinzones. Pero todo eso duró hasta que alguien trajo a las cabras, y se acabó la comida. En ese estado encontraron a George en 1971. Ya era viejo para ese entonces. Era viejo, y estaba solo. Sin comida, todos los demás habían muerto: solitario George, como se le conoció de ahí en más, era el último.
Fausto Llerena lo cuidó los últimos 40 años. Hasta el 24 de junio del 2012, mañana en que encontró a George muerto. Probablemente con más de 100 años en el cuerpo, su corazón se cansó, como le pasa por igual a tortugas y hombres: la insuficiencia lo mató.
Pero ahora escucha esto: Todos somos Georges. Nacemos acompañados porque al nacer no somos nadie, no somos nada. Pero al final todos somos el último de nosotros mismos y morimos solos.
Estimado Lector@: Como es tradición, en los posts largos y con mucho contenido, suelo ambientar con fotos de mujeres hermosas. Sin embargo, en atención a que la mayoría de mis lectores comentantes son féminas (el monoardilla, la Coni, el Leo...), también habrán hombres hermosos. Lo siento. Viva la igualdad.
Intuitivamente, nuestro cerebro cataloga como "reales" todos los elementos manipulables por nuestros dedos. Es rayano en lo tautológico lo que acabo de proponer, puesto que es precisamente a partir de esos elementos de los que el cerebro construye los objetos semánticos y experienciales con los que se construye la percepción, y a través de la percepción, lo "real". Luego está la acumulación de experiencias consistentes tanto con los objetos así diseñados, como con las percepciones que derivamos de ello, que nos motivan a formular - inductivamente - observaciones (leyes) de lo real.
Superada esta etapa, se añade la etapa técnica en que la capacidad perceptual se expande (microscopios, telescopios). La ley para aceptar algo como real en esta etapa es simple extrapolación; si ese algo muy pequeño o muy grande genera cambios observables en el material de suyo real (cosas que me caben en las manos), puedo catalogarlo como real.
Sin embargo, algunos fenómenos permanecen fuera aún del campo de la percepción expandida. Nadie nunca ha visto una corriente eléctrica (Aunque si Nikola lo hubiese dicho, damn boy I'd believe in him). Sin embargo, se la inviste de realidad en la medida que produce cambios observables en la materia que cabe en las manos (enciende ampolletas). Sin embargo la traslación a realidad es acá un poco más quisquillosa, antes de sacarle el mero título de "magia"; le pido una explicación teórica consistente. No es sino una vez que he llevado dicha explicación teórica al campo de la prueba repetida, obteniendo resultados consistentes, e incluso, complejizaciones y teorías derivadas (la corriente eléctrica enciende ampolletas, autos, ciclotrones), que lo acepto como real (Me doy cuenta que los últimos tres párrafos terminan con "real").
Solenoide de Tesla. ¿Por qué en este artículo?
Porque todo va mejor con Tesla, bitches.
Llegados a este punto, hay varias maneras diferentes de dudar de la realidad. La más obvia, y qué daré por despreciable dada autoeliminación como argumento, es dudar del proceso de manipulación - percepción. Si vamos a empezar con el cuestionamiento Berkeleyano (originalmente busqué la cita como Berkley, rendered THIS, dear god) y nos preguntamos si no seremos conciencias flotando en un espacio vacío, creando el universo de la nada, podemos dudar de la realidad, claro. Pero no podemos proponer ninguna incidencia tampoco sobre la realidad, so we don't care.
No. La duda más interesante la planteó la física misma durante el siglo XX, justamente en su esfuerzo por buscar esas leyes últimas que permiten definir todo lo real. Pues, claro, puedo decir que la corriente eléctrica es real, enciende la ampolleta, el auto y el acelerador de partículas siguiendo el mismo set de reglas, por lo que las reglas TIENEN que estar correctas... ¿no?
La patada en los cocos que significa la ecuación de Schrödinger es fundamentalmente ésta, en términos pedestres: ¿Qué pasaría si esas observaciones consistentes de la realidad no fuesen producto de la causalidad (y por tanto, clausura del mundo físico como sistema determinístico cerrado), si no de la casualidad? Es cierto, son 2000 millones de años de observación consistente los que han permitido la vida [sin embargo, las sucesivas extinciones que se han visto se verían neatly explained por cambios en las leyes físicas, ¿no?]. Pero mientras más nos acercamos a las fundaciones de lo que consideramos "la materia", el más patente de los estados "reales", más sugerente se hace que todo el set de reglas determinísticas con el que trabajamos se deriva de un montón de resultados observacionales que dependieron de sucesos probabilísticos, no determinísticos. Da la suerte que son probabilidades fuertemente tendientes al 0 o al 1, lo que permite construir ciencias enteras alrededor, pero no deja de ser probabilidad, bitches.
Lo podemos explicar así: si tiras una moneda al aire una sola vez, las conclusiones que puedas sacar si sale cara (como por ejemplo: cada vez que una moneda se lanza al aire, sale cara) valen hongo. Si la tiras al aire 40000 veces, ya podemos empezar a hablar. Sin embargo, la realidad se parece más bien a una moneda que tiene una carga pesada en la cruz, y por eso siempre sale cara. Las 40000 veces que hemos tirado la moneda, efectivamente resulta cara, por lo que hemos podido sacar conclusiones operacionales que parecieran emular reglas determinísticas (es decir, que dado el set de condiciones inicial, SIEMPRE repite el mismo resultado, A siempre lleva a B). Sin embargo, en cualquier momento puede salir la cruz.
Piénsalo. Imagina que la taza de café de pronto se va hasta el techo. Que de pronto, los electrones atraen protones y todo se convierte en una reacción nuclear gigantesca. Todo parece apuntar que más que determinista, nos movemos en un universo probabilista, y que en consiguiente, las leyes físicas no son más que un estado transicional para describir al universo, un maquillaje más que la piel verdadera.
Los corolarios de esto son, por supuesto infinitos. Popper (jaja, no, mentira, este Popper)se ocupa de comentar (no muy a mi gusto, pero lo hace, en las primeras partes de The Self And Its Mind. No encontré el texto del libro disponible, pero aquí hay una recensión del Opus) de cómo esto implica que el método reduccionista de abordaje para el universo es un método bueno para trabajar, pero inadecuado para explicar, y por lo tanto la frontera lingüística a elaborar está en aceptar la existencia de las propiedades emergentes de las interacciones entre procesos como impredecibles, en vez del determinismo que venimos aceptando hasta ahora. Eso, en castizo, es holy shit, puede que no existan los fantasmas, el ayurveda, el psi, y muchas otras cosas, pero, si existen... pueden ser explicadas por propiedades emergentes. El mundo está loco, hermano, todo se puede. Además, al fin le puedo dar un asidero a la teoría personal que tengo de que las reglas físicas son transientes, y corresponden a una descripción del universo aplicable al ambiente local, pero que no tienen necesariamente validez en otros lugares. There, lo saqué de mi pecho.
Sin embargo, todo este post iba a ser sobre ciencia ficción, porque cada vez que pienso en todo esto me viene a la mente lo mismo:
Lo que sucede es que en verdad todo el universo es un bloque fijo y constante de materia, como un mar de Dirac pero de toda la materia, la materia es una cosa espesa, inatomizable, no hay tal cosa como protones y electrones ni neutrones ni neutrinos ni muones ni no bullshit, el universo es continuo, thick as a brick. Lo que pasa es que nosotros somos parcialmente sensibles (no estoy hablando de concientes, mierda, esto es otra cosa sustancialmente diferente). Si no lo puedes percibir, blam, no está allí, sus propiedades no te afectan, y estamos inmersos en este mar, aislados del resto del mar por este set de leyes físicas. La gravedad es en verdad el roce de la materia consigo misma. Y surge una disciplina de la física que intenta estudiar este set de procesos con los que la materia que conocemos no interactúa, que es la física de procesos no interactuantes, de la que se deriva primero la tecnología para generar sistemas aislados a la perfección, desligados del set de leyes conocidas; mini universos. Luego, se deriva la energía de roce, obtenida a partir de forzar procesos aislados a interactuar, generando cantidades obscenas de energía.
El libro sería más o menos así. Y como cita introductoria tendría:
“Se podría decir, pues, que los resultados de la física moderna sugieren que deberíamos abandonar la idea de una substancia o esencia. Sugieren que no hay una entidad idéntica a sí misma que persista a lo largo de todos los cambios en el tiempo [...] Ahora el universo se nos aparece no como una colección de cosas, sino como un conjunto interactuante de sucesos o procesos”
Ayer, después de años, me tocó deambular por Valparaíso a la hora en que se vacían los colegios de sus escolares. Recordé que Valparaíso puede ser un lugar con sonrisas; un lugar vivo, palpitante, joven, lleno de texturas y pieles y ojos sanos, y nuevos.
Una persona desconocida me saludó en la calle.
Aprendí que Enoch, al ser ascendido a los cielos por YHWH, fue elevado al ángel Metatrón (holy take that name, biteches!), escriba de los cielos, y único que puede estar sentado en la presencia.
weón, un buen día.
Espero realmente que sea una mala persona, de lo contrario, fuck the world.
Ser un magnate ruso y tener dos esclavas gemelas para obligarlas a hacerse maestras del Arpa y hacerlas tocar adaptaciones de rock clásico en mi mansión, para mis huéspedes destacados.
Esto es más severamente alienante que cualquier cosa que se le pueda ocurrir a Lynch, o las microescenas de El Resplandor, o lo que quieran. Esto es la humanidad mostrando sus más retorcidas y obscuras callejuelas.
17 de junio de 2012
One Art
The art of losing isn't hard to master;
so many things seem filled with the intent
to be lost that their loss is no disaster,
Lose something every day. Accept the fluster
of lost door keys, the hour badly spent.
The art of losing isn't hard to master.
Then practice losing farther, losing faster:
places, and names, and where it was you meant
to travel. None of these will bring disaster.
I lost my mother's watch. And look! my last, or
next-to-last, of three beloved houses went.
The art of losing isn't hard to master.
I lost two cities, lovely ones. And, vaster,
some realms I owned, two rivers, a continent.
I miss them, but it wasn't a disaster.
- Even losing you (the joking voice, a gesture
I love) I shan't have lied. It's evident
the art of losing's not too hard to master
though it may look like (Write it!) like a disaster.
"Yo creo que los hombres de mi generación están mejor preparados para ser felices que las mujeres. Esto es, al revés de cómo era antes. Nosotros crecimos jugando con transformers, que si los apretabas demasiado se les salía el brazo, y uno se lo podía volver a poner.
Ustedes les cortaban el pelo a las barbies y ahí no más quedaban, si querían peinarlas había que buscarse una nueva... por eso no pueden mantener bien las relaciones, oye"
Tuba, mirum spargens sonum
Per sepulchra regionum,
Coget omnes ante thronum.
Mors stupebit, et natura,
Cum resurget creatura,
Judicanti responsura.
Liber scriptus proferetur,
In quo totum continetur,
Unde mundus judicetur.
Judex ergo cum sedebit,
Quidquid latet, apparebit:
Nil inultum remanebit.
Quid sum miser tunc dicturus?
Quem patronum rogaturus,
Cum vix justus sit securus?
Lo peor (¿o lo mejor?) es que no cumplir ninguno de mis sueños de los 17 resulta satisfactorio.
No tiro nada,
no tengo tiempo y no tengo plata,
me visto como cuarentón fome
una hora extra de sueño es un lujo
y siempre, siempre hay ponchera.
Hace tiempo que dejé de escribir decente.
He partido tres novelas y ahí están, botadas. Y los conceptos son tan buenoooos...
Hace seis años yo era el weón más prometedor de la tierra.
Ahora soy John Doe.
Soy el tipo de Trainspotting.
I chose life.
Café Menta Chocolate para una tarde de tipear poemas.
Yolandi Visser es una sudafricana parte del trío de música Rave-Rap Die Antwoord. Die Antwoord significa La respuesta en afrikaans, ese idioma que está al principio de todos los menúes de idioma en la vida, un lenguaje híbrido de holandés, inglés, y dialectos nativos que hablaron los Bóers.
El Rave es como el Death Metal de la música electrónica. Y el rap es el rap.
Weird, ain't it?
Visser es rica, rica a cagar. De nariz finita, ojos grandes, boca dibujada a mano. Pero fuck all that, estéticamente explota el Zef, que es una palabra un poco imposible de traducir, así como traducir Redneck como "Cuello rojo" no dice nada. El Zef es la clase trabajadora blanca sudafricana que vive en blocks o casitas pareadas. La Florida, el Maipú profundo.
En los videos se viste con ropas harapientas, o se interpreta a sí misma como un personaje marginal, medio thug al peo, flaite. Ratas. Pelo sobredecolorado, corte flaito-punk.
Es repulsivamente interesante. El grupo y ella fluctúan cortejando la idea de la sátira, pero sin caer nunca en la caricatura; nunca sabes si se lo están creyendo o te están timando. Y debo decir que si les das un rato y un espacio, temas como Baby's on Fire o I fink u Freeky son buenos, bien buenos.
Me gusta el challenge visual que representan ella y Die Antwoord. Me gusta esta cultura nacida de la discultura. ¿Por qué es diferente al reggaetón, JI, dime, a ver? No estoy seguro. Quizá porque hicieron un minifilme con Harmony Korine (right in the balls, eh, hipster?), quizá porque en medio de sus temas se dejan ver entre líneas cosas como crítica cultural densa (machismo, decadencia, circuncisión ritual, etcétera). Quizá porque la mina es absurdamente rica y juega a serlo con una antibelleza que confunde, calienta, y cuestiona. Porque siento el subtexto ahí, justo detrás de la mina rica.
Quizá porque le gusta mostrar el culo en los conciertos.